Sobre el encuentro con alumnos de 4º de la ESO. IES Arquitecto Peridis 3


Ell@s son 16, entre hombres y mujeres, de 16 años. O por ahí más o menos. Son las 8:30 de la mañana. Yo les espero sentado, apoyado en la mesa del profesor. Ellos entran deprisa, contentos, muy contentos. En ninguna oficina que yo conozca entran así de alegres los adultos a esas horas de la mañana. Es obvio que ellos sí que saben. Nosotros probablemente hayamos olvidado que sabemos.

He escrito en la pizarra “Libertad y Amor”. Bien grande.  Así me ha apetecido nada más llegar. Lo primero que hemos hecho es un pacto sencillo: Yo no les daría ninguna charla sobre lo malas que son las drogas, y ellos no me la darían a mi sobre que son buenas. Así de fácil. Nada de charlas ni arengas sobre creencias. Hemos acordado simplemente decirnos la verdad.  Hablar de lo que tiene más que ver con lo que sentimos que con lo que pensamos. Me ha parecido que entendían a la perfección el acuerdo, y que lo íbamos a cumplir.

Muchos tenían la novela sobre el pupitre. Indescriptible mi sensación al contemplar la escena. “Despacio, voy a hablar despacio”, me dije emocionado. “Seguro que nadie ha leído todavía el libro. Solo han pasado tres días”, pensé. Me equivoqué de nuevo. Muchos habían empezado y una alumna lo había terminado ¡374 páginas!

Y con las palabras empezó a fluir la magia de estar ante semejantes sabios. Ellos saben de Libertad, porque la desean, porque la anhelan, porque no se rinden y, sobre todo, no la quieren perder bajo ningún concepto. Y saben sobre el Amor por la Vida. !Claro que si! ¡Dime sino por qué están tan contentos!

Y sí, yo les hablé de mi pasión por esa misma Libertad, mi bien más preciado, y del sufrimiento que se apodera de uno al perderla.  Y también hablamos palabras sobre Amor. Sobre amar en directo.  Sin nada de por medio. Amar a otro. Amarse a uno mismo. Tal y como es y tal y como somos. Sin que nada químico ni físico se interponga distrayéndonos. Vivir el Amor a cada momento.

¡Ah! Y sí, claro, también hablamos sobre drogas.

Y preguntaron, no pararon de preguntar. Preguntas nuevas para mí. Preguntas distintas. Preguntas precisas como puñales. ¿En qué momento te diste cuenta? ¿Por qué acabaste así? ¿Y tu hijo? Y yo también les pregunté a ellos. ¿Qué sentís al escucharme? Uno de ellos, sin pensar un segundo, dijo: “Siento pena, mucha pena por aquel del que hablas”.  ¡Joder, ellos sí que saben!

No voy a contar más. El contenido de este encuentro ha sido solo para ellos y para mí. Es ya un secreto solo nuestro. Quizás para acabar, solo decir que ha tenido todo el sentido haber compartido este secreto con ellos. Cuando yo tenía 16 años nadie me propuso hablar de la Libertad y del Amor. O yo no escuché. Pero eso ya es otro cuento.

De corazón, GRACIAS, mis queridos sabios lectores.

De corazón, GRACIAS Laura, profesora de 4º de la ESO del IES Arquitecto Peridis de Leganés.

P.S. Si, cumplimos nuestro pacto. Es hermoso decirse la verdad.

Justo Fernández


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