La vía muerta (sobre jóvenes y consumo de alcohol y drogas)


 

 

La locomotora de la Vida avanza poderosa, cruzando los paisajes de la experiencia. Un territorio inexplorado se presenta siempre ante el Ser, que abrirá una nueva ruta vital desplegando su propia existencia sobre las traviesas de cada vivencia asimilada. En la caldera interior se procesan las emociones sentidas en cada episodio vivido, digiriendo e integrando cada “pulsión” de ese sentir: tristeza, alegría, miedo, ira, sorpresa, rechazo … amor, felicidad  … plenitud …

No importa el nombre ni el color de las emociones, ellas son la energía de una locomotora que tira implacable y perseverante, en un anhelo perpetuo (“motion”) por moverse hacia el encuentro con la Vida. Eso es crecer, eso es madurar, eso es crear.

Cada emoción tiene su sentido, indispensable para el crecimiento interior; el dolor tiene que doler, la pasión tiene que apasionar, la alegría tiene que alegrar, la tristeza tiene que entristecer …. Para eso están, para ser transformadas en sabiduría experiencial.  Es un mágico proceso alquímico de transmutación.

Si hay una etapa en la vida donde el régimen de la locomotora es especialmente poderoso, enérgico y volcánico, es, sin duda, la adolescencia. En palabras del genial Antonio Malagón, presidente de la Asociación de Centros de Pedagogía Waldorf, esta etapa vital es asimilable a la aventura épica de lo expedicionarios históricos, como, por ejemplo, Fernando de Magallanes y su deseo innegociable de circunnavegar el globo.

Pero, ¿qué ocurre si en los preliminares de este viaje maravilloso, el Ser se tropieza con un sucedáneo de la misma vida que desea vivir? ¿Qué ocurre si aparece un elixir, un brebaje o una pócima, externos al Ser mismo, que anestesian la caldera donde se han de transcender las emociones vinculadas a las experiencias?  Es fácil contestar estas preguntas. Sencillo y obvio: ocurre que se detiene el crecimiento. La locomotora se para por falta de “pulsión”. Ya no hay aprendizaje. Ya no se construyen nuevos tramos de vía.  El consumo cotidiano de esas sustancias, colapsan artificialmente la naturalidad del impulso de la vida. Todo se resuelve pasando por el tamiz de ese momento adictivo de conciencia alterada, de emoción anestesiada a través del consumo. No importa si se hace a diario o solo el fin de semana; el Ser esperará a la siguiente ingesta para resolver erróneamente cada nueva situación de vida. Y por eso se deja de vivir la vida en directo. Cada emoción, simplemente, se pudre inútilmente dentro. El dolor ya no duele, la alegría ya no alegra, la tristeza ya no entristece …  Se deja de sentir el Amor. La caldera se apaga inexorablemente y la vida se detiene. La partida de ajedrez se ha reducido a un único movimiento: consumir.  En la encrucijada del existir, la locomotora se ha desviado a una vía muerta.

Es por tanto en este nuevo paradigma, en la comprensión de la vida emocional, donde se ha de abordar la relación de los jóvenes con el consumo de alcohol y las drogas. Se hace necesario, tanto dejar de juzgar supuestas buenas o malas conductas, como dejar de enaltecer el romanticismo de una inútil transgresión. Hay que afrontar honestamente la realidad: el consumo cotidiano de alcohol y drogas no aporta nada sustancial a la vida. Simplemente la detiene. Esa es la sencilla verdad.

Trabajar en este nuevo enfoque es la vocación de nuestro proyecto “Tu Cocaína y la mía”.  La conciencia nos ha llevado afortunadamente a trascender las aproximaciones morales o idealizadas, para así poner en valor lo que realmente está en juego: La Libertad del Ser y el Amor por vivir.

El alcohol y las drogas no son ni buenas ni malas en si mismas, solo son sustancias irrelevantes. El foco ha de estar necesariamente en el vacío vital que el joven intenta llenar inútilmente a través de su consumo.

Si deseas apoyar este proyecto humano, te invitamos a adquirir tu ejemplar de la novela “Tu Cocaína y la mía”, disponible en su 3ª Edición aquí:  >>> Reservar <<<

Gracias de corazón.

Por la Libertad y el Amor.

Justo Fernández

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *