Mi constructo Narcisista (retrato de un trastorno)


 

MI CONSTRUCTO NARCISISTA (Retrato de un trastorno)

Mi constructo narcisista es autoexigente hasta el punto de contracturarme. Hablo del mío, no del tuyo, que no lo conozco. Porque para conocer la esencia de un constructo es necesario vivir un tiempo dentro.

Mi constructo narcisista es un entramado infinito de imágenes idealizadas de mí mismo, autogeneradas de manera incesante por mi cabeza. Es como una fábrica que no cierra nunca, de la que, además, yo soy el dueño. Y mi proceso vital consiste en tratar de adecuarme, retorciéndome si es necesario, a la imagen-ideal fabricada en cada momento. Siempre es igual. Primero pienso en cómo debería ser y luego comparo con lo que veo. Es como perseguir una zanahoria-pensamiento. No hay descanso. No hay tregua. La imagen siempre está ahí, delante de mi, diciéndome ¿A qué esperas para ser así?, exigiéndome ser su reflejo.

Pero mi constructo narcisista ya no se conforma solo conmigo. Ha metido todo el Universo dentro de esta fábrica de imágenes-pensamiento. Si, te ha metido a ti también,  y a mis amigos, y a la Luna, y a la física cuántica, y a mi hijo, y a todas las estrellas. Y ahora el esfuerzo de vivir aquí dentro se vuelve insoportable. Nada es como debería ser según la referencia de imágenes idealizadas. Todo es imperfecto.

Y el constructo es implacable en su exigencia: !Vamos! !Ponte en marcha! !Arregla este desaguisado, es tu responsabilidad! ¡Todo depende de ti! ¡Mira cuántos defectos!

Y el resultado es pura y permanente ansiedad crónica, es sufrimiento.

Es verdad que, a veces, por alguna de las ventanas de sucios cristales de esta penumbrosa fábrica, se cuela un rayo de luz (creo que lo llaman sentimiento). Pero no sirve de nada, no es útil para el proceso. Y esa puntual luz se pierde como material de deshecho.

Afortunadamente para mi todo lo descrito es ya pasado y, aunque la imagen-pensamiento correspondiente a este texto me dice que no está acabado, yo aquí lo dejo.Porque me da la gana, porque me gusta así, imperfecto. Ahora tengo que atender una Vida, hermosamente imprevisible, a la que ahora amo sin condiciones. Diga lo que diga mi ego.

Ah, por cierto!, si te interesa, te regalo mi constructo narcisista, ya no me sirve, ya no vivo dentro, me voy alegre a la intemperie, me voy con mis sentimientos.

Justo Fernández

Novela “Tu Cocaína y la mía – Diario de un Narcisista”

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